Review
El cambio de Epicus a Nightfall si bien fue disruptivo trajo consigo nuevos estándares que suplantaron de buena manera a los elementos del debut que, por su constitución, hubiese sido imposible conservar. “Ancient Dreams” cae sobre un sueño ya soñado y lejos de despertar continúa la travesía de la misma manera que su predecesor.
Es parcialmente imposible (al menos para mi) hablar de este álbum sin tratarlo como un “apéndice” del primer álbum con Messiah. En el álbum debut, Johan Längqvist fue poco más que un músico de sesión, por lo que tan pronto como terminó la grabación del debut el grupo quedó sin vocalista. El cómo Messiah llegó a la banda es algo que me gustaría tratar propiamente cuando aborde Nightfall.
Así pues el primer álbum de Candlemas con Messiah es en un sentido, una experimentación que conduce a la creación de un lenguaje, mientras que Ancient Dreams por su parte es la refinación y optimización de este mismo.
Ahora, dicho esto se podría pensar que definir al álbum como poco más que un apéndice es una expresión peyorativa, pero como he expresado, Nightfall establece el canon y Ancient Dreams LO CUMPLE, lo cual no es poca cosa.
Más allá de su lugar en la discografía, la virtud de Ancient Dreams reside en su falta de pretensión, la epicidad de Nightfall se hallaba dentro del contraste, de pasar de canciones como The Well Of Soul a Codex Gigax, o de At The Gallows End a Samarithan, mientras que, por su parte Ancient Dreams está muy orientado a la canción individual, y en realidad, hay poca variación entre una y otra, es pues, el disfrute de la estructura por la estructura misma.
Fuera de todo ello, hay algo en lo que noto fundamentalmente diferente al álbum en oposición a su predecesor, Nightfall era un sonido grandioso y atronador, era una oscuridad brillante pese a todo, por el contrario, quizá influido por la portada tiene esta cualidad u sensacion “diurna”, pero, su sonido se siente “esteril”, se que no es un error de producción tal cual, sino quizá, la sensación de despertar y darse cuenta que lo único glorioso en nuestras vidas fueron nuestros sueños…